Mario Aiken Seguel
Crónica del ascenso a los Cerros Adolfo Calle (4250 msnm) y el San Fernando
(4150 msnm) Cerros enclavados en medio del denominado Cordón del Plata,
en
Después de algunos años de haber practicado Senderismo, con el tiempo me
fue ganando la idea de dar el salto a algo mas exigente, sabía que en algún
momento me llamaría
desde la mirada de un caminante que se inicia en el inconmensurable mundo
de
El primer y fundamental paso fue contactarme unos meses antes con un AAGM,
en este caso Hebert Chiodi, previa la revisaciones médicas pertinentes,
elaboramos un plan de entrenamiento.
A medida que voy preparando
el equipo, y se va acercando la fecha de partida, la ansiedad también gana un
espacio en la mochila, que va disipándose un tanto en el momento que arranca el
vehículo rumbo a
La mañana del 20 de marzo
amaneció con un día sereno, el cielo azulado, igual a las aguas de la represa,
ingresamos a Potrerillos flanqueados por los altos álamos avanzando hacia la
cordillera frontal por un camino consolidado ascendente-zigzagueante, mientras
vamos observando las imponentes crestas nevadas. Cerca del mediodía, estacionada la camioneta
en el último refugio de montaña, emprendemos el ascenso hacia Las Veguitas,
cuarenta minutos de caminata cargando las mochillas, carpas y elementos necesarios
para armar el campamento base. Es día Jueves de Semana Santa, de tal manera que
somos los primeros en llegar a la explanada, excepto la carpa de una mujer
solitaria de unos 40 años, posiblemente extranjera, pese a la vecindad no
supimos mucho de ella, se sentaba en las tardes mirando el horizonte,
enigmática .Terminamos de armar el campamento y a la vez que llegaban otros
grupos, andinistas, estudiantes extranjeros, y supongo otras almas errantes. Pronto hubo unas 20
coloridas carpas, me agradaba esa romería. Allí efectuamos la primera
aclimatación.
Primer ascenso- Cerro
Adolfo Calle
La madrugada del segundo día
conserva el azul y despejado cielo del anterior, al asomarnos al exterior de la
carpa advertimos a la derecha, la luna, en su versión plena, redonda blanca,
que en minutos se escondería detrás del cerro Franke, al mismo tiempo por el
este, asomaba el sol lanzando destellos anaranjados sobre las algodonadas
nubles bajas, estacionadas en forma compacta a un nivel menor del nuestro.
Después del suculento desayuno iniciamos la marcha.
-Cargué la mochila y
después de avanzar un trecho considerable, sentí que me faltaba un poco el
aire.
(No seas boludo Mario, recién
comienzas…- me dije-)
Tendría que controlar la
ansiedad y los temores de la nueva experiencia.
Paso a paso.
Avanzamos por el filo de la lomada que bordea
el arroyo hasta el pie del cerro y comenzamos a subir la primera “empinada” de
rocas sueltas, la primera cuesta, cuesta hasta que cambias el aire. Tranqueamos
en silencio, concentrados en donde pisas, delante mío avanzan;
Paola,” latrekker”, joven, su figura menuda
aparenta ser adolescente, pero con una fortaleza física y espiritual que nos trasmite
pilas y alegría a todos
.
Marcela,” lateacher”, marcha
segura, de carácter firme, amena, reflexiva.
Alejandro, joven, amante
del deporte, compañero .Los tres tienen alguna experiencia en Cumbres.
Y yo, “senderista” primera
vez en alturas, tratando de lidiar con las novedades rocosas y laderas
empinadas.
El acarreo es un sector de
la montaña por donde de tanto en tanto se deslizan unas toscas arcillosas
mezcladas con piedras de canto rodado y en otros sectores rocas y piedras, los
vamos ascendiendo en zig-zag bastante cerca unos de otros evitando así la
posibilidad de que alguna roca al rodar le pegue a un compañero, aunque en la
mayoría del trayecto los senderos están consolidados.
El sol pega bastante, por
lo que vamos hidratándonos permanentemente. Aquí es importante el buen manejo
de los bastones que son de una ayuda fundamental. Llevábamos unas dos horas de
marcha y faltaban dos horas y media aprox. Y por supuesto el desnivel es más
pronunciado.
Personalmente sorprendido
noté que al cambiar el aire iba logrando una adaptación considerable, estaba
feliz, comencé a disfrutar el paisaje, la inmensidad, la altura, rincones de
solitaria y misteriosa belleza.
Todo eso vas cargando
hacia la cumbre junto con tus pensamientos.
Queremos llegar, faltan
unos metros, Hebert y Alejandro ya están arriba, sinceramente estoy cansado,
gatee por unas rocas,
-
Llegaré dignamente-
Casi juntos arriban Paola
y Marcela, cerrando Eugenia, llegamos al reducido espacio y nos vamos dando un
abrazo.
Necesité apartarme un
poco, como una corriente que sube desde los pies recorrió mi cuerpo,
adrenalina, alegría, sentimientos, la vida.
Dejamos correr la sensibilidad ante tanta
inmensidad.
Después de unos momentos
de contemplación, almorzamos tranquilamente
El clima y la naturaleza
nos habían regalado unos de nuestros mejores días.
Regresamos con esa
sensación, nos quedaba todavía desandar el mismo tiempo, de pronto unas nubes
preanunciaban llovizna y baja de temperatura.
Al atardecer llegamos al
campamento y la noche nos encontró en la carpa-comedor, cenando y rememorando
los intensos momentos, nos fuimos a tratar de dormirr temprano, aunque mañana
sería dia de descanso, en el siguiente iniciaríamos el ascenso al Cerro San
Lorenzo (4150 msnm)
CO


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